Si conozco a alguien que tenga obsesión por cuidarse la boca es mi amiga Alex. La verdad es que tiene una dentadura radiante y no escatima en cuidados bucales. Es frecuente que consulte en la farmacia sobre nuevos productos sobre limpieza bucal o curiosidades que haya podido leer sobre el tema.

– Pills, hoy he leído una cosa que me ha sorprendido: no se deben lavar los dientes después de las comidas.
– Creo, Alex, que dicho así no es del todo correcto. Querrás decir que no se deben limpiar los dientes inmediatamente después de comer, sino que se deben esperar unos minutos.
– Algo así era, Pills. Creía que en limpieza bucal lo sabía todo y veo que no.
– Pues mira, Alex, justamente ando preparando un decálogo sobre limpieza bucal para dar una charla en el cole de mis hijos. Si quieres lo repasamos juntas.

 

1. Cepillarse los Dientes después de Cada Comida

Esta sería la situación ideal, por otra parte lógica. Si bien nuestro día a día no siempre nos lo permite, hay un mínimo que debemos cumplir: un lavado por la mañana tras el desayuno y un lavado por la noche tras la cena. También sería recomendable lavar los dientes tras tomar un alimento con mucho azúcar.

El lavado de dientes antes de acostarnos es el más importante de todo el día ya que durante las horas de sueño la cantidad que segregamos de saliva, nuestra protección natural frente caries dental y placa bacteriana, es menor, .

2. Cepillarse Durante al Menos 2 Minutos

Parece que indicar un tiempo durante el que uno tiene que lavarse es absurdo porque, obviamente, cada uno invierte el que cree necesario.

Esta recomendación, al igual que ocurre con el lavado de manos, se hace porque se estima que es el tiempo mínimo que necesitamos para cepillar nuestros dientes adecuadamente por todas sus superficies. Yo personalmente tomé conciencia de la importancia de este tiempo cuando empecé a utilizar un cepillo eléctrico con temporizador.

3. No Cepillarse con Demasiada Fuerza

Como en otras muchas cosas, más vale maña que fuerza, o en este caso técnica. No por cepillar más fuerte haces una mejor limpieza bucal, más bien al contrario.

La superficie de los dientes se limpia correctamente cepillando suavemente y una excesiva presión puede desgastar el esmalte y dañar las encías.

4. Utilizar un Cepillo de Filamentos Medios o Suaves

Esta recomendación viene al hilo de la anterior. Con un cepillo de cerdas medias o suaves será más difícil que dañes tu esmalte o encías durante el cepillado.

Pueden haber procesos como cirugía, gingivitis, ortodoncia, hipersensibilidad, etc, que puedan requerir de algún cepillo más específico.

5. Dejar pasar unos Minutos tras la Comida antes de Cepillarse

Quizás te extrañe esta afirmación ya que siempre se nos ha dicho que nos tenemos que lavar los dientes después de comer. Y esto es así, solo que con la puntualización de que es aconsejable dejar pasar un tiempo (unos 20-30 minutos) tras tomar alimentos o bebidas ácidas.

La razón de esta espera es que cuando comemos o bebemos el pH de la boca disminuye, es decir, se hace más ácido, si cepillamos entonces facilitamos que ese ácido alcance la superficie de todos los dientes, además de frotarlo contra el esmalte con el cepillo, lo que tiene un efecto erosivo sobre el esmalte.

Entre las bebidas ácidas más corrosivas se encuentran las gasificadas, como la Coca Cola. La saliva necesita un tiempo para neutralizar esta acidez transcurrido el cual, nuestra limpieza será más segura. Otra medida que se puede adoptar es enjuagar muy bien la boca varias veces con agua antes del cepillado.

6. Guardar el Cepillo Sin Capuchón

Los cepillos se venden muchas veces con un capuchón para proteger las cerdas. Sin embargo, en nuestro uso diario es mejor no ponerla mientras el cepillo no esté bien seco ya que la humedad favorece la proliferación de microorganismos.

Lo más indicado es dejar secar el cepillo sin tapar en vertical, de forma que las cerdas no toquen las de ningún otro cepillo que se encuentre cerca y utilizar el capuchón cuando debamos transportarlo dentro de la bolsita de aseo u otro.

7. Cambiar de Cepillo con Frecuencia

Podemos encontrar distintas recomendaciones acerca de la frecuencia con la que debemos cambiar nuestro cepillo de dientes, aunque casi todas giran entorno a los tres meses.

Yo no soy muy amiga de señalar un tiempo concreto, ya que si la razón del cambio es que las cerdas, por el uso, se abren y desgastan, ese tiempo será distinto para cada persona según sus hábitos de higiene.

Si bien lo del cambio a los tres meses es una orientación bastante aproximada, debes observar tu cepillo y cuando las cerdas de este comiencen a abrirse o curvarse, será el momento de cambiarlo, ya que habrán perdido su óptima capacidad de limpieza.

8. Limpiar los Espacios Interdentales

Los espacios interdentales representan cerca del 40% de la superficie dental. Una superficie de casi la mitad de la boca en donde se acumulan restos de comida y placa.

Con el cepillo es a veces difícil llegar a todas estas superficies por lo que es recomendable, al menos una vez al día, limpiarlos con las distintas opciones que tenemos para ello. Puedes elegir entre utilizar hilo, seda o cinta dental, cepillos interdentales o irrigador bucal, lo que mejor se adapte a tus gustos.

9. Realizar Limpieza Lingual

No mucha gente es la que se limpia la lengua y eso que mantener nuestra lengua en buen estado tiene múltiples ventajas ya que previene la aparición de caries, elimina el mal aliento y mejora el sentido del gusto.

Para limpiarla tenemos varias opciones:

  • La más sencilla es utilizar el propio cepillo y terminando con la limpieza de los dientes, hacer la de la lengua.
  • Una segunda forma sería con cepillos de dientes que por la parte posterior de las cerdas tiene una superficie específica para la limpieza lingual. Basta con girarlo y listos.
  • Y por último, podemos utilizar limpiadores linguales. Se debe limpiar la lengua con un movimiento desde atrás hacia adelante para arrastrar los restos de comida, mucosidades, bacterias, etc. tal y como nos explica Farmalista.

Por cierto … ve y míratela al espejo, una lengua bien limpia es de color rosadito.

10. Utilizar Colutorio una vez al Día

Y para terminar una correcta limpieza bucal debemos utilizar un colutorio que alcanzará las zonas de más difícil acceso. El colutorio es un complemento que nunca debe ser sustituto de la limpieza con cepillo.

Los colutorios permiten combatir la proliferación de bacterias, el mal aliento y pueden tratar además específicamente la hipersensibilidad dental o proteger las encías.

Su uso diario es un gran aliado para la buena salud bucal.

 

 

Agradecimientos: María Vazquez, odontología estética y microscópica.

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