El cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente entre la población femenina. Sabemos que actuar sobre los factores de riesgo disminuye su incidencia, pero no evita la aparición de muchos de los casos. Sin embargo, la detección precoz del cáncer y por lo tanto el tratamiento en sus primeros estadíos, aumenta considerablemente las posibilidades de curación.

Es por ello que quiero hacer desde aquí un llamamiento a todas las mujeres para que sean conscientes de la importancia de realizar sus revisiones anuales y participar en los programas de detección precoz de cáncer de mama.

¿En qué consiste la Detección Precoz del Cáncer de Mama?

Podemos distinguir dos métodos de detección precoz:

  • El primero sería el reconocimiento temprano de signos y síntomas en mujeres que ya tienen sintomatología.
  • El segundo, y mucho más importante, sería la aplicación de pruebas sobre población aparentemente asintomática con la finalidad de detectar anomalías indicativas del cáncer. Es lo que se denomina “cribado” y entre ellas se encuentran las mamografías y la autoexploración mamaria.

Estos métodos de cribado adquieren especial relevancia en el caso del cáncer de mama ya que este puede ser detectado cuando todavía no se ha manifestado ningún síntoma.

La Mamografía

Es el método de elección de cribado ya que es el único que ha demostrado ser eficaz. Puede llegar a reducir hasta en un 30% la mortalidad por cáncer de mama en mujeres mayores de 50 años en donde la incidencia de este tipo de cáncer es mayor.

Con una mamografía se pueden detectar tumores incipientes hasta dos años antes de que puedan ser palpados de forma manual. De este modo, al detectarlos de una forma tan precoz, los tratamientos pueden ser menos agresivos y con menos secuelas para la mujer.

Será el ginecólogo, en función de tu edad y factores de riesgo, el que te indique la frecuencia de su realización.

Autoexploración Mamaria

La primera y principal idea que me gustaría transmitir es que la autoexploración mamaria será una técnica complementaria a la mamografía.

Con esta práctica no se detectan tumores pequeños, que sí serían diagnosticados con una mamografía. Así, se ha estimado que el examen físico de la mama bien por la propia mujer, bien por el médico, permite detectar el 50% de los tumores mientras que el índice de la mamografía es del 90%.

Sin embargo, como prueba complementaria es muy valiosa y más cuando las mujeres somos entrenadas en la correcta técnica de la autopalpación.

Debe realizarse desde los 20 años, edad por otra parte en la que las mamografías no se utilizan como pruebas de cribado. Se convierte así en el primer recurso con el que contamos las mujeres, y en ocasiones el único en países subdesarrollados, para llegar a una detección precoz del cáncer de mama.

Lo más práctico es buscar una rutina para realizarlo y buscar días fijos del mes para no olvidarnos. Es más cómodo realizarlo cuando la mama está blanda, lo que suele coincidir entre el quinto y séptimo día después de haber finalizado la menstruación. Si te encuentras en la menopausia agéndate un día para no olvidarte.

Te recomendaría que la hicieras sin prisa, cuando puedas tomarte un tiempo para ti. Yo tengo calculado que me cuesta alrededor de 12 minutos hacerla y me ayuda el relajarme con música (mis favoritas Sade o Tracy Chapman).

Es importante que seas instruida correctamente en su realización, sin duda tu ginecólogo es el profesional idóneo para ello. De todas formas te dejo aquí en formato infografía un esquema para que te sirva de guía:

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Fuentes:
AECC: cáncer mama.
OMS: Cáncer mama: prevención y control.
BreastCancer.org: los 5 pasos de la autoexploración de mamas.

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