El sencillo gesto de lavarse las manos es una de las mejores medidas de prevención frente al contagio de multitud de enfermedades infecciosas. Es algo al alcance de todos y a lo que quizás, por obvio, no le damos la importancia que realmente tiene. Tendemos, por lo general, a asociar el lavado de manos a actividades muy específicas (tras ir al cuarto de baño, por ejemplo) y no a otras que pueden fácilmente ser causa de contagio (después atender, visitar o cuidar a enfermos, por ejemplo). Además, al evitar las enfermedades infecciosas de origen bacteriano, reducimos el consumo de antibióticos, colaborando así a evitar las resistencias a los mismos. Marga, mujer escrupulosa donde las haya, viene buscando una alternativa para lavarse las manos cuando está de excursión y no tiene a mano agua y jabón .

 

– Pills, el sábado haremos una salida al campo a coger setas y llevaremos unos bocadillos para comer. Me interesaría, ya que no va a haber agua, que me dieras algo para limpiarnos las manos.
– Lo más cómodo, Marga, es que te lleves unas toallitas impregnadas en alcohol.
– El inconveniente, Pills, es que a mi los preparados con alcohol me resecan mucho las manos.
– No te preocupes, Marga, podemos escoger algunas que sean hidratantes para evitarte esa incomodidad.

 

Lo que Esconden unas Manos Sucias

Las manos (sucias) son una importante vía de contagio de enfermedades. Con las manos tocamos todo tipo de cosas: manos amigas, billetes, pomos de baños, tierra, animales, asideros de transporte público, barandillas del colegio, libros de la biblioteca, teclado del cajero, botones del ascensor, periódico del bar…. Muchas otras manos han tocado esas mismas superficies con anterioridad, manos de las que no sabemos su compromiso con la higiene. Sin entrar en detalles más escatológicos, no es tan descabellado pensar que una persona tosa o estornude tapándose la boca con la mano (debería hacerse siempre con el codo) y después toque una de esas superficies.

Ahora, un sencillo gesto como tocarse un ojo o los labios con la mano puede llevar la infección hasta nosotros.

¿Qué se Puede Transmitir con las Manos?

Fundamentalmente a través de las manos podemos contagiar o contagiarnos de infecciones comunes (como resfriado o gripe) o menos comunes (como bronquitis, hepatitis A, conjuntivitis) y otras de transmisión fecal-oral (como diarreas infecciosas, parásitos …).

Con el lavado de manos se consigue eliminar de forma física la suciedad, la materia orgánica (como la tierra) y los posibles microorganismos que habiéndose adherido a ellas pudieran ser fuente de infección.

Así, la gripe se transmite por medio de las gotitas de saliva y las secreciones nasales al toser o estornudar. Las gotitas pueden quedar en las manos o en superficies que podemos tocar. De ahí la importancia del lavado de manos.

En un proyecto liderado por el Instituto de salud Carlos III se concluyó que el lavado de manos tras el contacto con cualquier superficie potencialmente contaminada, reducía considerablemente el riesgo de ingreso hospitalario, en este caso por gripe A. Además, la reducción del riesgo de ingreso hospitalario fue mayor al aumentar la frecuencia del lavado  de manos. Por ello, se recomienda el lavado de manos al menos 5 veces al día (y mejor 10 o más).

¿Con qué Lavamos las Manos?

El agua por si misma no puede eliminar sustancias grasas comúnmente presentes en manos sucias. Por ello, para un adecuado lavado de manos, es necesario utilizar jabones que disuelvan los materiales adheridos a ellas y faciliten su eliminación con agua.

Limpieza de Manos con Jabón

El jabón común, el que normalmente tenemos en casa, tiene una capacidad antimicrobiana mínima. Pese a ello, un adecuado lavado de manos elimina restos orgánicos e inorgánicos de toda la superficie de la piel por arrastre, lo que reduce su carga bacteriana de manera significativa.

En el ámbito doméstico será suficiente con utilizar un jabón normal para limpiar las manos eficazmente. Solo en circunstancias especiales serán necesarios jabones con cierto poder antiséptico.

Esl más recomendable el jabón líquido que en pastilla, ya que en este último se queda adherida la suciedad si no se enjuaga convenientemente tras cada uso.

Limpieza de Manos con Preparados a base de Alcohol

A falta de agua y jabón, una buena alternativa es utilizar preparados (geles, toallitas) a base de alcohol.

El alcohol tiene capacidad antiséptica, lo que quiere decir que elimina activamente microorganismos patógenos, lo que es de gran utilidad en el ámbito hospitalario. Los más utilizados son el etanol, isopropanol, y propanol, siendo el etanol el de mayor capacidad antiséptica. 

Hay que tener en cuenta que la limpieza con productos a base de alcohol resecan e irritan las manos. Es recomendable buscar aquellos que en su composición lleven sustancias emolientes (que suavizan e hidratan) como el glicerol, urea, ácido láctico, sorbitol, o ácido hialurónico.

Cuando las manos están muy sucias, y buscamos desinfección, los preparados a base de alcohol no son una buena opción ya que este se inactiva en presencia de materia orgánica.