Todos tenemos muy interiorizada la necesidad de proteger nuestra piel del sol. Sin embargo, no ocurre lo mismo cuando hablamos de proteger nuestros ojos de esas mismas radiaciones nocivas. La conversación que he tenido con mi amiga Alex es un claro reflejo de que cuando nos compramos unas gafas de sol, prevalece la estética sobre la seguridad.

– Pills, he visto unas gafas de sol chulísimas en un puestecito de la playa, creo que esta tarde me las compro.
– Genial, Alex. ¿Y has comprobado si llevan filtro para radiaciones ultravioleta?.
– Bueno, no lo he comprobado. Pero lo doy por hecho porque son bastante oscuras.
– Pues no lo des nunca por hecho. El color de la lente nada tiene que ver con la protección frente a la radiación solar ultravioleta. Déjame explicarte algunos conceptos sobre el daño de la radiación solar en los ojos y de cómo elegir las gafas de sol más apropiadas.

El Sol daña nuestros Ojos

La radiación solar puede ser causa directa de  conjuntivitis, queratitis, irritación, enrojecimiento o visión borrosa.

Además, a largo plazo contribuye a la aparición de cataratas o degeneración macular, la mayor causa de ceguera en mayores de 60 años.

Por último, el sol tiene un efecto muy perjudicial sobre la fina piel que rodea nuestros ojos, siendo responsable de la aparición de arrugas y cáncer en los párpados, que representan por si solos entre el 5 y 10% de todos los cánceres de piel.

¿Cuál es la Mejor Protección para nuestros Ojos?

Al igual que en la piel, el efecto del sol sobre nuestros ojos es acumulativo, de ahí la importancia de llevar los ojos siempre protegidos con gafas de sol, especialmente los niños. 

Es recomendable el uso de gafas de sol durante todo el año, no hay que olvidar que la radiación del sol en invierno sigue siendo igualmente perjudicial.

Veamos ahora cómo elegir unas gafas de sol apropiadas, seguras y que nos protejan.

La imprescindible protección UV

Las lentes de todas las gafas, sean o no de sol, no deben permitir el paso de la radiación UV nociva por debajo de los 400nm. El filtrado debe ser como mínimo de un 99%.

El filtro UV400 es un requisito obligatorio para comercializar gafas (sean o no de sol) en la Unión Europea y Estados Unidos e indica que las lentes bloquean la radiación UVA de un 99 a 100%.

Esta información no suele venir grabada en la montura ni en los lentes y es el propio fabricante el que indica que se cumple la condición normalmente en la etiqueta de la gafa con la leyenda: UV400.

Esta característica viene condicionada por el material que están hechos los cristales o lentes, independientemente de cual sea su color.

“Una gafa de sol más oscura no implica mayor protección frente a las radiaciones UV dañinas del sol”

.Clase o Categoría de los Filtros

Los cristales o lentes de las gafas de sol llevan filtros que actúan dejando pasar más o menos cantidad de luminosidad. Estos filtros se clasifican con un número (0,1,2,3,4) que hace referencia a la transmisión de luz visible en función de lo más o menos oscuros que sean. Las de categoría 0 son las que más transmiten la luz visible y son más claras y por el contrario las de categoría 4 apenas la transmiten y son las más oscuras.

Esta clasificación NO tiene nada que ver con la protección frente a radiación ultravioleta, sino a la luz visible.

En función del tipo de filtro estará indicado para una u otra actividad.

El Color de la Lente

Las lentes de las gafas de sol pueden ser de distintos colores (gris, marrón, verde…) y más o menos oscuras. El color de la gafa, además de una cuestión de gusto o moda, puede darnos confort para el desarrollo de ciertas actividades y por el contrario, limitarnos realizar otras con seguridad.

 

 

Una Mala Gafa de Sol es peor que No Llevar Gafa

Es por todos conocida la importancia del mecanismo de apertura y cierre de la pupila en la entrada de luz para acomodar la visión: cuando hay mucha luz la pupila se contrae protegiendo al ojo de la radiación solar. Al contrario, cuando la cantidad de luz disminuye (por la noche, por ejemplo o en días nublados), la pupila se dilata para permitir la entrada de la mayor cantidad de luz y mejorar la visión.

Ahora supongamos que compramos una gafa de sol de mala calidad, con sus cristales oscuros pero sin protección frente a radiación UV. Los cristales oscuros permitirán que muy poca luminosidad pase a través de ellos, con lo que la pupila se dilatará para intentar captar el máximo de luz. La radiación dañina UV de los rayos del sol contará entonces con un “buen agujero” por el que penetrar al interior del ojo y dañarlo.

Por todo ello, las gafas de sol, independientemente de un elemento a la moda del que todos disfrutamos, deben comprarse en comercios especializados.

Fuentes:
skincancer.org
portalfarma.com