Ante la temida cartita desde el cole informándonos que “en la clase de su hijo se han detectado piojos, tomen las medidas oportunas”, más de una se lanza a la farmacia a comprar un tratamiento para los piojos. Mi amiga Bibi es una de ellas. Como muchas madres, mantiene desde hace años una lucha sin tregua contra los piojos ya que tiene 3 hijos pequeños y cuando no los coge uno, los coge el otro. Sin embargo, hay un punto sobre el que nunca nos ponemos de acuerdo: ¿cuándo utilizar un tratamiento o un repelente contra los piojos?.

– Pills, mi hijo pequeño tiene piojos, vengo a por tratamiento para él y sus hermanos.
– Esto ya lo hemos hablado, Bibi. Los tratamientos deben utilizarse únicamente si se confirma la presencia de piojos, nunca antes.
– Pills, yo los trato a los 3 y me evito problemas.
– Eso no es así, Bibi, más bien todo lo contrario. Te lo voy a explicar.

¿Tratamiento o Prevención contra los piojos?

La elección es fácil, en cada situación hay que elegir el producto apropiado:

  • Únicamente si hay piojos se utilizará tratamiento. En caso contrario, exponemos innecesariamente a los niños a agentes irritantes.
  • Si en el entorno del niño hay piojos se puede utilizar un repelente que sirva para prevenir el contagio.

Veamos en la infografía un esquema de cuándo se debe o no aplicar un tratamiento contra los piojos:

 

 

¿Debo aplicar tratamiento si No veo Piojos?

En este caso distinguiremos dos situaciones, teniendo en cuenta que el picor es un síntoma que solo es producido por el piojo y no por la liendre.

  1. Si hay picor y liendres, lo aplicaremos ya que lo más probable es que no hayamos visto al piojo.
  2. Si no hay picor, no aplicaremos tratamiento ya que en este caso hay que sospechar solo de presencia de liendres. Sin embargo, si en el entorno hay piojos, deberemos estar atentos ya que algunos niños no presentan picor hasta que la infestación es elevada.

¿Qué pasa con las Liendres?

No todos los tratamientos son 100% ovicidas (es decir, no mata a todos los huevos). Si hay solo liendres deben extraerse manualmente o con una lendrera y no aplicar un tratamiento innecesario.

No se puede saber si una liendre está o no viva, pero cuanto más alejada se encuentre de la raíz del cabello menos posibilidades tiene de vivir si eclosiona.

Para distinguir una liendre de escamas de la piel, basta con cogerla con los dedos para intentar desprenderla: las escamas saldrán con facilidad y la liendre al estar pegada al pelo se resistirá.

¿Qué Tratamientos puedo Utilizar?

Los tratamientos deben utilizarse en función de 3 variables.

  1. Edad: los distintos tratamientos tienen una edad mínima de uso.
  2. Particularidades: pieles atópicas, asmáticos, embarazo y lactancia tienen contraindicados determinados tratamientos.
  3. Tipología capilar: en los cabellos muy rizados es más cómoda la aplicación de espumas. Este punto es más una cuestión práctica.

Sobre la conveniencia de tratar los piojos con “pastillas” ya hablamos en este artículo.

 

 

 

En este enlace te explico cuáles son los errores más frecuentes al aplicar un tratamiento contra los piojos.

Repelentes: ¿Qué debo tener en cuenta?

Respecto a los repelentes lo más importante es destacar que deben ponerse solo en situaciones de riesgo de contagio, ya que no debemos exponer a los niños innecesariamente a tóxicos que no necesitan.

Podemos distinguir 2 grandes grupos de repelentes: “naturales” y químicos.

Repelentes naturales

Entre ellos el más conocido es el Aceite de árbol de Té. Además podemos encontrar repelentes a base de geraniol, limonero, lavanda, eucalipto o Quassia amara.

No hay evidencia científica sobre su efectividad como repelentes de piojos, pero como estoy segura de que más de uno lo utiliza, advertir que el árbol de té no puede ser utilizado en menores de 3 años.

Repelentes químicos

Entre ellos tenemos 2 compuestos: el IR3535 y el octanodiol. Preguntad en la farmacia cada producto en concreto desde que edad se puede utilizar, ya que hay variaciones dependiendo de que vayan solos o asociados a otras sustancias.

Otra cosa sobre la que debes informarte es su frecuencia de uso y cuánto tiempo debe pasar desde que lo aplicas hasta que lavas el cabello, ya que es también variable según productos y en algunos es necesario lavarlo en el mismo día de su aplicación.