En España hay actualmente 22.102 farmacias en las que ejercen 53.305 farmacéuticos. Profesionales altamente cualificados y con una proximidad a la población tan estrecha que deberían ser la punta de lanza del sistema sanitario.

Desde el confinamiento más severo hasta hoy, en la farmacia hemos sido testigos de cómo los enfermos no covid, ya sean pacientes con enfermedades crónicas o con diversos procesos agudos, no pueden ser atendidos debidamente por el colapso sanitario. Los pacientes comparten con nosotros su preocupación porque han visto sus revisiones aplazadas, pruebas diagnósticas suspendidas e intervenciones postergadas sin fecha. A ello añadir el efecto miedo y rechazo de los pacientes de acercarse al centro de salud u hospital.

Y desde aquí quiero lanzar un mensaje de apoyo a la Atención Primaria, a la que admiro y respeto por su trabajo. Me consta que están haciendo más de lo humanamente posible para atender a sus pacientes. Ellos mismos son los primeros en sufrir el efecto tsunami del covid, destinando la mayor parte de su tiempo y recursos a todo lo que tiene que ver con el coronavirus, en detrimento de sus pacientes crónicos.

 

 

Es una obviedad que en sanidad faltan manos y es una pena desaprovechar a las farmacias. En la farmacia deberíamos poder hacer mucho más de lo que hacemos, pero … la legislación no nos lo permite, ni el sistema está preparado para ello.

Todos los problemas derivados de la medicación de un paciente deberían poder solventarse desde la farmacia, a través de una comunicación directa con Atención Primaria, sin necesidad de marear al paciente en interminables viajes de ida y vuelta al médico.

El tratamiento de patologías menores con prescripción farmacéutica, la solicitud de renovación de tratamientos, el control de anticoagulantes, la sustitución de formas farmacéuticas para adaptarlas a las necesidades del paciente deberían ser competencias ya asumidas por la farmacia como en otros países europeos.

La permeabilidad que tiene la farmacia en la población debería aprovecharse para la realización de campañas de educación para la salud en coordinación con el sistema sanitario. Del mismo modo la farmacia podría ceder su espacio para que se llevaran a cabo las campañas vacunales estacionales como la gripe. ¿No se podría haber utilizado a la farmacia para dar a conocer la aplicación Radar-COVID, la importancia de su instalación y uso?.

Para poder dar un sentido pleno a nuestra profesión como trabajadores sanitarios es necesario un cambio legislativo. Siento que estamos siendo desaprovechados como colectivo, más allá de las acciones que cada farmacia realice a título personal. Una lástima, ya que tenemos mucho que aportar para descongestionar el sistema de salud en un momento en el que ningún recurso sanitario puede ser desaprovechado.

El lema elegido este año en la celebración del Día Mundial del Farmacéutico es “Transformado la salud global” con el que se quiere destacar todo lo que hace la Profesión Farmacéutica para contribuir de manera integral a la mejora de la salud, tanto en lo que se refiere al medicamento, como a la salud en general mediante la educación sanitaria, la investigación o la docencia, entre otros. Hágase realidad.