El cáncer es una enfermedad emocionalmente devastadora, todos y cada uno de ellos. Aunque hoy pongamos el foco en el cáncer de mama.

Bajo el estereotipo de mujer perfecta, a algunas mujeres les cuesta asumir que deben pasar de cuidadoras a ser cuidadas. Es por ello, entre otras cosas, que siempre rechazo todos los mensajes que ponen el foco en que las mujeres deben ser guerreras, luchadoras y optimistas para enfrentar al cáncer.

Los comentarios gratuitos de “deberías de…” o “lo que tienes que hacer…” no hacen más que incrementar la presión sobre la enferma y hacerla sentir culpable si no cumple los objetivos que se le marcan.
Dejemos que sea ella misma la que decida. La que elija cómo y de qué manera quiere afrontar su enfermedad. Los demás, si la queremos y así lo presupongo, deberemos acompañarla y apoyarla en su decisión. Nos guste o no, nos sea cómoda o no.