La soledad es un sentimiento que se presenta con demasiada frecuencia en el anciano. Y no hablo de esa soledad que todos alguna vez buscamos. Hablo de esa soledad que hace que ese anciano se sienta excluido de conversaciones, planes y decisiones. De esa soledad que le hace sentirse olvidado, incomprendido y poco respetado. Añadiendo como agravante, en algunos casos, la baja relación de afecto en cantidad y calidad con su propia familia.

Prejuicios

Existen prejuicios sobre la vejez, como son la de no tener vida productiva o ser inútiles y sin embargo, ¿qué harían muchas familias sin su ayuda económica?, ¿quién cuida a los nietos?, ¿quién está siempre disponible para echar una mano?.

Se les ve como trasnochados, no actualizados en el mundo veloz en el que vivimos. ¿Y qué hay del valor de la experiencia, de la sabiduría?.Deberíamos valorar más ese consejo reflexionado.

Su dependencia se percibe como una carga. ¡¡¡Tengamos memoria!!!!, ¿quien te ayudó cuando tú “de pequeño eras una carga”?. ¿Quién te limpiaba, bañaba y cambiaba una vez tras otra el pañal?. ¿Acaso ese anciano no tuvo una vez paciencia enseñándote a sumar o a montar en bicicleta?. ¡Qué pronto olvidamos!.

Necesidad de Autorrealizarse

El anciano, como cualquier persona,  necesita autorrealizarse, llevar a cabo actividades sociales, recreativas y lúdicas que permitan mantener su autoestima, sentir que contribuye de alguna manera a la sociedad y para ello debemos relacionarnos con él bajo unos principios que quedan resumidos en la infografía.

 

 

Soledad del Anciano y consecuencias sobre la Salud

Desde la farmacia somos testigos de la soledad de muchísimos ancianos y de las graves consecuencias que ello tiene para su salud. Abatimiento, tristeza y depresión como manifestaciones más comunes. Pero también dejadez sobre su propia persona o abandono de hábitos saludables por sentir que a nadie le importa el cómo esté.

Responsabilidades

Salir al paso de la soledad no es exclusivamente papel de la familia, aunque esta sí tiene una responsabilidad principal. Contar con ellos no solo para obligaciones sino para actividades recreativas. Interesarnos por sus inquietudes, conversar sobre temas que dominan, acompañarlos en actividades de su interés y sobre todo tratarlos con todo el cariño y respeto que se merecen. En definitiva, promover su autoestima desde el cariño.

Por otra parte es un problema que debe abordarse desde la sociedad en su conjunto. Esta debe sensibilizarse ante el problema, generando y desarrollando programas de control de la soledad y poniendo un foco prioritario en su prevención. 

El acceso a centros de día y residencias, en donde el anciano pueda relacionarse y realizar actividades lúdicas, no debería ser tan problemático como resulta a día de hoy. En la sociedad actual se pone todo el foco en los niños y sus necesidades dejando de lado al anciano, ¿es esto justo?.

Los gobiernos deben de promover que aquellas personas que van haciéndose mayores se sientan integradas y activas dentro de la sociedad.

La OMS ha acuñado el término envejecimiento activo en este sentido: «El envejecimiento activo es el proceso por el cual se optimizan las oportunidades de bienestar físico, social y mental durante toda la vida con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable, la productividad y la calidad de vida en la vejez». Se trata de promover el máximo de autonomía posible, es decir, potenciar la propia capacidad para controlar, afrontar y tomar decisiones sobre la vida diaria.

Los ancianos son uno de los pilares esenciales de nuestra sociedad, dediquémosles nuestro cariño y atención para evitar ese duro sentimiento de soledad